Los aceros de medio carbono tienen un contenido de carbono en el rango de 0,25% y 0,60%. Estos aceros pueden tratarse térmicamente mediante austenitización, temple y posterior revenido para mejorar sus propiedades mecánicas. El acero de medio carbono tratado térmicamente proporciona una gran capacidad de carga con buena tenacidad y ductilidad. Tienen una resistencia relativamente buena y pueden endurecerse mediante enfriamiento.